domingo, 27 de diciembre de 2009

Y sigue...

No es una riada nueva; sigue casi al mismo nivel del día 24, con muy pocas variaciones. Sólo desear que siga así, igual que los demás ríos. A ver si se acerca al registro máximo de 6,90.




Subo este otro del móvil.


jueves, 24 de diciembre de 2009

La primera riada decente.

Seguía subiendo cuando tomé las fotos y el vídeo. Su nivel había rebasado ya los 3 m.; aunque el registro más alto está en 6,90 m. Las imágenes se pueden comparar con las de la entrada anterior. El embalse, por otra parte, ha subido casi 1 m., lo que supone casi 4 hm. cúbicos. Todo en apenas un par de días. Cuando he terminado de subir los vídeos, he consultado la página de Hidrosur y ya estaba por encima de los 4 m., y subiendo aún.










lunes, 21 de diciembre de 2009

Río Guadalhorce. Primera crecida.

A la espera de las abundantes lluvias que se pronostican para esta semana que entra, dejo un breve vídeo del estado del río Guadalhorce por la vega de Antequera. Turbio tras las lluvias del viernes, parece más un torrente de chocolate que un río. En los próximos días compararemos. Espero que nos sorprenda.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Nueva carpa malagueña

Se incorpora a este blog un nuevo fichaje malagueño, Francisco, para darme más envidia con este animalito de 11 kg.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Guadiaro: playa y montaña

El lunes 2 de noviembre, un grupo de feroces pescadores malagueños se lanzó a la exploración del Guadiaro, por mar y montaña. Juan Ramón nos manda este bonito reportaje fotográfico.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Bajo la atenta mirada de Selene

Las temperaturas tan suaves están permitiendo que la pesca del black-bas esté aún en un muy buen punto. Este fin de semana, hemos salido dos tardes en busca de este pez. En otoño, si no es muy frío, suelen comer con avidez previendo la llegada del largo invierno. Y así fue. No son muy grandes, pero la cantidad de picadas entretiene bastante. Aquí dejo unas imágenes de estas dos tardes de pesca.


sábado, 24 de octubre de 2009

Otra del Guadiaro

Las lluvias de esta pasada semana han aumentado algo el caudal del río. Hoy aún permanecía algo tomado, pero no imposible para pescar. Y cuando ves esto de la foto de abajo...


Algunas fotos del otoño temprano en el Guadiaro. Vaya calor que hace todavía. A pesar de todo, ya van amarilleando los chopos, y se ven los membrillos, brillantes como soles.




Estas son de Jimera de Líbar, río abajo. En este tramo el Guadiaro ya iba más transparente, pero se ven menos barbos. Sí se ven bastantes bogas y bordallos. El agua, muy fría, y eso con estos calores.



Y ahora los peces. Todos a seca, con hormigas.




Fui solo, pero aprovechando la curiosidad de unos senderistas...

sábado, 17 de octubre de 2009

Y una de bambú

También proviene de la página de Thomas & Thomas.

Cómo se fabrica una caña de grafito

Mirad este vídeo de la página del fabricante de cañas Thomas & Thomas.

lunes, 12 de octubre de 2009

La última carpa de Edu


Otra de las carpas de Edu.

sábado, 10 de octubre de 2009

Extremadura. Faltaban los lucios.

Faltaban los lucios. Me extrañaba que sólo llegaran barbos. Aquí están.


viernes, 9 de octubre de 2009

Viaje por Extremadura.

Edu y Roque han estado pescando el Guadiana durantes esta semana. Estas fotos nos muestran los resultados de la pesca.


martes, 29 de septiembre de 2009

Otoño, luego lucios. Preparándonos...

Es llegar el otoño y moverse el lucio. Los ferralleros ya los están sacando. Así que fui a intentar capturar alguno. Los recuerdos del año anterior no dejan de alentarlo a uno a sacarle espuma al pantano con los streamers de 15 cm.
Recordando esto...¿qué te queda sino ir? El bicho lo sacó Diego y pesó 8,900 kg.


Ver estos atardeceres tampoco está mal, aunque no piquen. Incluso gusta, en el recuerdo, pescar forrado con el vadeador, la chaqueta de agua y los polares debajo para aguanta el frío, como el del sábado en el que el rocío de la mañana permanecía helado a las 4 de la tarde en los alcorques de los almendros.




Pero lo único que conseguí fue un bass. Y ver los cangrejos peripatéticos recorriendo las orillas.


domingo, 13 de septiembre de 2009

Otra carpita

Edu nos manda otra de sus capturas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. 6º día. Ríos Toqui y Simpson.

Para este día me ofrecieron una jornada completa de salmón. Pero a mí no me atraía un día completo pescando este pez, sabiendo cómo se comporta ante los señuelos. Pero la combinación con el Simpson me pareció estupenda.
Nada más llegar, me lancé a la orilla de ese río de preciosas aguas verdeazuladas. Empiezo a escudriñar la corriente y... ¿Qué es esa sombra marronácea en medio de ese corretón? Joder, hay más. ¡Qué bestialidad! A lanzar.
Empiezo a lanzar la cuchara a la cabecera de un pozo donde hemos localizado unos kings. De repente veo descolgarse aguas abajo un pez, chico para salmón pero grande para trucha. Vaya truchón. Sigo y tengo varios toques, hasta que en uno de ellos se dobla la caña y... Y lo siguiente no lo había sentido en mi vida. "Aquello" se lio a saltar sobre el agua, a cabecear en la corriente, hasta que "se paró" en medio del chorro. Muéveme si...Jorge se decidió a cogerlo, pero cuando se acercó aquello se lanzó aguas abajo como, como... Vamos, que me sentía atrapado yo. Jorge me decía aprieta, aprieta. Pero con la costumbre de tener en la mano una caña de mosca...Llegó al final del pozo y se soltó, cosa que temíamos cuando comprobamos que se había clavado fuera de la boca.
Luego Jorge localizó unos cuantos en las corrientes. Sólo hay que buscar aletas caudales sobresaliendo del agua. Otra pesca curiosa o interesante es la de las grandes truchas que siguen a los salmones para comer los huevos de las puestas. Esto es uno de los motivos por que los salmones atacan los señuelos: Espantar a las truchas.
Tras la mañana de salmones, había que probar el sereno del Simpson, del mítico Simpson. Este río ya tiene fama de truchas selectivas. Y así fue. Tuve varios rechazos hasta que con una emergente de tricóptero logré varias capturas, cuando la luz se escondía tras las montañas. A la selectividad de sus truchas, se unió lo alto que iba el río. Iba tomado y casi un metro por encima de su nivel. A este río hay que volver, aunque sólo sea como excusa para volver a Chile.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Río Genil

Edu y un servidor nos escapamos este sábado a intentar sacar alguna truchita en el pantano de Canales y a probar el río, por lo libre. Dicho y hecho. Este fue el resultado.


Viaje a Coyhaique, Chile. 5º día. Lagos Misterioso y Los Juncos y río Elfos.

Como dije en la anterior entrada referida a este viaje, estos lugares quedaban relativamente lejos. Por ello el día anterior hicimos una excursión más cercana y salimos muy temprano el día siguiente. El camino de rípio pasaba por lugares ya conocidos, pues es esa la carretera que te lleva al Emperador o al Ñirehuao. Esta era la dirección que llevamos. Cruzamos el Ñirehuao cerca del pueblo del mismo nombre, si no recuerdo mal, y nos encaminamos a una zona montañosa en la que se encuentran estos lagos y el mencionado río. Antes de llegar, vemos un afluente del Ñirehuao que, desde la carretera, presentaba un aspecto, allá al fondo del barranco, espectacular. Pero íbamos a otro sitio. Atravesamos estancias gigantescas, cuyos propietarios eran gringos. Vemos una laguna llamada Zapato. Hablamos con un gaucho auténtico envuelto en sus ropajes hasta las cejas, con su caballo, claro. Y vemos el lago Los Juncos. Se mueve mucho aire, lo que puede ser un problema para el pato, en el que soy además novato.
Empezamos a pescar el río Elfos. Al principio pruebo con ninfas, pero entran truchas "pequeñas". Por ello, y porque localizamos unos "pepinos", cambio a un streamer de conejo con cabeza dorada cónica. Lanzo a la corriente que entra en la cueva bajo la roca en la que se esconden los truchones. Repito hasta que... toc, toc; clavo y, joder, qué peso. La verdad es que tienen poca defensa en un río tan pequeño. Pero cuando ves esos truchones, te sube la adrenalina. Cogida la confianza con esos moscones ( yo pensaba: "Cuando vean esta mosca se salen del río o se mueren del susto"), repeti captura de otro truchón en el mismo pozo.
Cambiamos de lugar. Nos pusimos bajo una cascada, que es el último lugar al que pueden acceder las truchas. Fallé varios tironazos que me iban a arrancar la caña de las manos, hasta que llegaron un par de capturas de buen tamaño.
Por la tarde fuimos al Misterioso. No es fácil acceder a los mejores lugares de pesca. Incluso hubo un poco de aventura, porque tuvimos, mejor dicho, tuvo Jorque que sacar el coche de un arroyo en el que metió el tren delantero al hundirse uno de los puentes de madera que hay que cruzar.
Llegamos al lugar de pesca. Se prepara el equipo y descendemos al lago con los patos. Repito : Era completamente novato con este artilugio. Lo primero que me alegró fue que la visión no eran tan mala como esperaba. Se veía bastante por encima de la lámina de agua. El viento, en cambio, no ayudó nada.
Comienzo a lanzar cerca del macizo de juncos procurando no parecer un pato mareado; pero no me fue fácil. En una de estas en que estoy intentando enderezarme, oigo una explosión y, sin pensarlo y sin saber cómo, clavo. ¡Coño! ¿Qué es esto? Vaya como tiraba lo que luego será una arcoiris de un precios color cromado. Si no me sujeta Jorge, me arrastra al centro del lago. Impresionante, me digo, cuando la tengo en las manos. Vaya mosca que se ha comido. La ve un bass y huye despavorido. Además la caña la hizo medio círculo. Se me ha olvidado el disgusto de perder las polarizadas en el fondo del lago de unos minutos antes.
Tras esto, me bajo del pato en una orilla que me gusta. Voy a pescar el "escalón". Pongo la línea de punta hundida por la escasa actividad en superficie. A los pocos lances, otra bonita trucha. Esta es una fario. Pequeña para lo que acostumbra a dar este lago.
Volvemos a Coyhaique contentos por las capturas en un día que no pintaba muy bien por el viento y cansados, muy cansados.
El próximo día toca salmón en el Toqui y sereno en el Simpson.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. 4º día. Río Coyhaique

Esta era una excursión relativamente cercana al lodge, previendo el largo viaje del día siguiente a los lagos Misterioso y Los Juncos y al río que los comunica, el Elfos.
El Coyhaique es un río más parecido en tamaño y morfología a los que acostumbro a pescar: ríos de montaña. Las truchas son más pequeñas pero hay muchas, además de algunas de tamaño respetable. Todas comunes, que además me hicieron cambiar de mosca constantemente, hasta que Jorge me pasó una hormiga. Esta fue la que mejores resultados dio. Pero no la única. En las zonas de corrientes los tricópteros de pelo de ciervo tampoco se portaron mal.

Cómo convencer a un lombricero de que se pase a los artificiales.

Mi trabajo me está costando.
- Niño, ¿vamos al pantano a pescar unos basses con mosca?
- No, yo con lombriz.
- ¿Y con las rapalas?
- Bueno, cuando lleguemos ya veré.
Menos mal que los basses a finales de agosto estaban que se salían. Los hay a cientos y con ganas de picar. No son grandes (palmeros), pero enganchan con sus picadas. El niño llegó a tener clavados dos en la misma rapala.
De la pesca con mosca, mejor no hablo porque no me vais a creer. A ver si el siguiente paso lo lleva a la mosca.



lunes, 31 de agosto de 2009

Chile. 3er. día. Río Ñirehuao y Valle de la Luna

El río con la densidad de truchas comunes más alta del mundo. Esta es parte de la fama de este río. La otra parte es que comen moscas secas como, como... Comen Chernobil Ant de un tamaño que impresiona, sobre todo a los españoles, acostumbrados a imitaciones cada vez más pequeñas. El río está rodeado de pastos en los que abundan los saltamontes. Y se ve que están acostumbradas a comer bocados de esos tamaños.
Tengo que decir que tuve suerte con el caudal. Las últimas lluvias habían aumentado el agua del río, y eso me facilitó la pesca. No se me olvidará el momento en el que ato una Chernobyl y me digo "joder, como le piquen a esto". Segundo lance y veo una subida muy suave, clavo y mi primera común comesaltamontes. Pero no fue una picada explosiva, más bien tirando a discreta.
De ahí en adelante, esto se repitió más de 25 veces. Pero con anécdotas interesantes. Recuerdo cómo se me ocurrió cambiar una mosca porque el ritmo de subidas había bajado. Le faltaba alguna pata de goma y eso fue suficiente para que mi mente lo relacionara con el hecho anterior. Todo subjetivo, claro, pero así somos los pescadores. En fin, que pongo otra y... empiezan a rechazarme. Vaya faena. Miro la mosca y tengo la impresión de que tiene las patas más largas que la anterior. Se las corto y vuelven a picar. Son voraces pero no tontas, me digo.
Otro momento muy interesante y que incide en lo último que he dicho. En una curva veo un tronco sumergido y, tras él, una buena trucha. También observo que entre la trucha y el pescador hay una corriente más rápida que la que va a transportar la mosca hasta la trucha. Hago un lance con bucles para intentar evitar el dragado. Así lo hace en la mayor parte de la deriva. La trucha sube lentamente, mira la mosca, la deja pasar y se lanza a por ella. Pero en el último momento, rechaza. Acaba de dragar la Chernobyl. Lo intento otra vez, pero ya no hay quien la mueva de detrás del tronco.
Más tarde fuimos a una pequeña laguna a pescar con la larva de la libélula. Aquí el viento, que ya me había cansado en el río, me remató. Los lances tenían que ser muy precisos. Por un lado la vegetación y por otro la falta de profundidad. El único lance que entró en el sitio arrancó una picada que me puso los pelos de punta. La mayor común del día. Así que emprendimos la vuelta al lodge, que queda a 70 km de rípio. Volvemos a pasar por el precioso y bucólico valle por el que discurre un pequeño arroyo del que me quedo enamorado. Jorge me dice que por qué nos gusta tanto a los españoles ese tipo de río. Pues no lo sé.

jueves, 27 de agosto de 2009

Y yo preguntándole a los sevillanos cómo se enganchan las carpas gordas

Pues me ha contestado un malagueño y con carpas malagueñas. ¿O es que no le notáis el acento?

Una



Y otra

miércoles, 26 de agosto de 2009

Buen año para Edu en el Genil.

Me ha enviado Edu estas fotos del Genil. Este año se está portando. Y Edu anda sembrado.
Estas dos son del Genil.





Y estas también.



También pescó Roque.



Esta es del año pasado, también en el Genil.



Otra del Genil.

lunes, 24 de agosto de 2009

Chile. 2º y 7º día. Río Emperador Guillermo.

Nos dirigimos temprano a este mítico río. Y empecé a conocer lo que es el rípio, y los paisajes de esa parte del mundo. Llegamos a una zona que estaba justo a la salida de una garganta que se cruza por un puente de madera que no me dio ninguna confianza. Pero yo iba a pescar...
Y empecé. Por supuesto a seca, que es lo que menos practico aquí, en Andalucía. Primero con tricópteros de pelo de ciervo. Las picadas no se hicieron esperar, y, una vez pasados los primeros momentos de tanteo, la pesca fue espectacular. Sobre todo entraban truchas comunes. Después comencé a experimentar, movido también por la bajada del ritmo de picadas. Puse efémeras en parachute y recobré el ritmo. Luego probé moscones del tipo de las Stimulator. También entraban a las del nº 12; más grandes las rechazaban.
Cambiamos a otro tramo también delimitado por un puente. Aquí el río iba fuerte, por las últimas lluvias, y dificultaba el vadeo. Una vez dentro del río, la pesca dio truchas más grandes, algunas arcoiris que no había manera de sujetar con la caña del 4 cuando se tiraban río abajo.
Finalmente, tras el almuerzo, bajamos a un tramo ancho y de fuerte corriente. El vadeo no era fácil. Pero las truchas seguían entrando en los blandos,. Siempre a seca y con la caña del 4.
La siguiente jornada de pesca en este río fue días después. Empecé como la primera vez, a seca. Pero no entraban. Cambié a ninfa y ... uff. ¡Qué manera de picar y sacar peces! Pero esta vez se invirtió la proporción de arcoiris y comunes. Ahora eran casi todas arcoiris, mejor dicho locomotoras arcoiris. Los lugares fueron dos de los del primer día. Con una ninfa de cabeza dorada del 18 el ritmo era tan simple como lanzar y clavar. Eso sí, las más gordas en los lugares mejores. Lo de la lucha de las arcoiris es increíble. A igualdad de tamaño, tiran 3 veces más que las comunes. De hecho ese día quizás hubiera sacado más con una caña del 5, con la que hubiera parado mejor a estas truchas cuando se descolgaban por las corrientes. El nombre ese de "el río de las 100 truchas" no es una exageración.

Sierra Nevada. Conociendo nuevos lugares: El río vertical.

Lo de nuevos es para nosotros, Eduardo y el que escribe. Lo teníamos pensado desde hacia un tiempo. Pero en esta vida, a veces, hay que dar el paso adelante o nunca haces nada. Madrugamos y llegamos al río sobre las 9:30, pues encontramos rápidamente el acceso estudiado. Tampoco se hizo esperar la primera captura, a ninfa. Luego la cosa se estancó, hasta tal punto que no sacamos nada más en este tramo. Yo me empeciné en la seca y así me fue; pero Edu, a ninfa, sólo tocó esa ya mencionada.
Por cierto, que en este tramo el agua tiene un color regularcín. Se nota la mano, o lo que sea. del ser "humano". Curioso que la gente se bañe en estas aguas; había una eclosión de dominguerus omnipresentis que asustaba. Por poco si estropeamos las labores de procreación de algunas parejas. Se ve que ni con el agua fría baja la temperatura corporal.

Aquí Edu, con la primera del día.



El primer tramo que pescamos.



Otra imagen de ese mismo tramo.




Como nos habíamos levantado un poco curiosos, cambiamos de tramo. Precioso. Agua cristalina y unas vistas de la sierra impresionantes. Además también había eclosión de domingueros. Eclosionan como los pérlidos: se arrastran por las rocas, toman el sol y...

La primera del 2º tramo.



Algunas imágenes de este 2º tramo.





Otra de Edu, en el 2º tramo.



Y no contentos con esto, decidimos probar en otro tramo. Éste estaba más sucio, pero se ve que lo que no mata, engorda.



Y finalmente unas imágenes de los colosos de la Península.




jueves, 20 de agosto de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. Primer día.

Desde que volví de este viaje no hago más que revivirlo mentalmente. El problema es que con el paso del tiempo se va agrandando y mitificando la imagen de esas tierras y ríos. No voy a hablar de su forma de vivir de sus gentes, la belleza de los paisajes... Eso sería caer en el tópico.; todo eso se vive allí, viajando a Coyhaique.
Sólo voy a hacer un relato del viaje y lo acompañaré de algunas presentaciones hechas con las fotos que mi buen guia y mejor persona, Jorge Baeza, (al que no quiero dejar de mostrar mi agradecimiento, a él y a su familia, por el trato que me dispensó), me hizo.
La verdad es que salí desde la estación del AVE de Antequera. El trayecto hasta Madrid fue rapidísimo y sólo me sirvió para pensar todos los pasos que tenía que dar para llegar a la T4. No fue difícil, a pesar de los años que llevaba sin ir a Madrid. Llegué sin novedad al aeropuerto. Facturé la maleta, me comí unos bocatas y pasé todos los controles, con cacheo incluido. Ya sólo me quedaba esperar hasta la hora de partida del avión. Me dediqué a ver tiendas y a pasear por la inmensidad del aeropuerto, observando los distintos tipos humanos que deambulaban o dormitaban en los sillones de la terminal. No me sentía inquieto a pesar de que nunca me había subido en un avión. El bautismo no estaba mal: Madrid a Santiago de Chile de un tirón. Llegó la hora de embarcar y subimos la avión.
Ocupo mi lugar junto a la ventanilla. Coloco la mochila y me preparo para el vuelo. Me toca de compañera una señora chilena que viene de recorrer Europa. A lo largo del viaje me contará su vida y las bondades de su país. Parece sacada de alguna novela de Vargas Llosa.
Despegue. Mejor dicho: Intento de despegue. Cuando nos dirigimos a la pista el avión se detiene y el Comandante nos informa de que se ha encendido una luz que no debía encenderse. Media vuelta y a esperar a que cambien la piececita averiada. Empiezan las escenas curiosas. A mi derecha tengo a un joven nerviosísimo, que ya en el primer intento clavó la barbilla en el pecho y parecía decir: "Allá vamos, que se sea..." No hay que olvidar que el accidente de Spanair no está lejos en el tiempo.
Con casi una hora de retraso nos encaminamos de nuevo a la pista de despegue. Esta es una experiencia completamente nueva para mí. Dicen que es lo que más impresiona. Pasó, fuese y no hubo nada, que diría Cervantes. Ya estamos en el aire.
¿Luego? Dolor de piernas. Cena que no me como. Dormitar. Más dolor de piernas. Me levanto a estirarlas y le derramo un zumo en la chaqueta a un "amable" azafato de IBERIA. Turbulencias. Y todo mezclado con la curiosa cháchara de la señora sobre su madre, su viudedad, sus nietos y la moda que en Chile está tan a la primera como en Europa. Ella lo ha comprobado en París, Milán...
Me despierto y veo luces de ciudades. Estamos ya sobre el continente. Después bosques y ríos pardos serpenteado por la selva. Me digo: Por aquí transcurren las historias de Vargas Llosa. Más ríos y lagos. Campos trazados a escuadra. Y de repente...La Cordillera. Que nos pongamos los cinturones, que suele ser zona de turbulencias. Al poco ya está al otro lado de las ventanillas. Cumbres áridas con manchas de nieve. Cañones y profundos valles sin vegetación por los que parece que hay señales de ríos. Yo no busco más que ríos. Pero los buenos están 1500 kms. más al sur.
Vemos ya el trazado de las calles de Santiago. El aterrizaje. Nueva experiencia. Increiblemente suave.
Primeras inquietudes en el aeropuerto de Santiago. La maleta. Sale, la facturo y a buscar el nuevo avión. Encuentro la puerta de embarque rápido, pero gracias a uno de los que se gana la vida así. Propina al canto, pero se agradece por la rapidez.
Este avión es más pequeño pero más cómodo y el trato de la gente de LAN inmejorable. Ya se ve el personal que tiene mi mismo destino. Turistas y algún grupo de pescadores. Este trayecto me tiene en tensión, porque las vistas son preciosas, dice el Comandante.
Volamos hacia el sur. Poco a poco el paisaje se va haciendo más frondoso y verde. Ya se ven ríos y lagos, cada vez más lagos y más grandes. Y volcanes: uno, otro, otro; y qué lagos; y vaya pedazo de río. Llegamos a Puerto Mont. Breve escala y ya vamos hacia Balmaceda. Pero el cielo se cubre de nubes y ya no veré nada hasta el momento en que descendemos para el aterrizaje. Y lo que veo no me gusta nada: Unos ríos turbios serpentenando por la estepa.
En el aeropuerto otra vez la intriga. ¿Y la maleta?... Al fin llega, uff. También llega y me saluda efusivamente el que será mi guía, Jorge Baeza. Me traslada al Lodge. Conozco a su familia, esposa e hija. Me pregunta que si quiero pescar hasta que anochezca, que el río está a 200 metros. Dicho y hecho. Me lleva y al poco me deja para preparar la cena.
Empiezo a pescar mientras pienso lo fácil que es estar a 13000 kms de tu casa sacando truchas desde el primer lance. Pienso: "Qué lejos estoy pero no me siento extraño. Estoy como pescando en el Guadiaro". Pasan los obreros de una carretera y me saludan, les contesto. Me vuelvo al lodge con más de 20 truchas comunes, y algunas locomotoras arcoiris.
En el lodge le pregunto por los ríos turbios y Jorge me dice que no hay problemas. Hay muchos ríos. Además, las lluvias reavivan la vida de los ríos que estaban más bajos de nivel. Y así será, como pude comprobar en el Ñirehuao y en el Emperador Guillermo días después.

sábado, 8 de agosto de 2009

Carpas con mosca

Excursión familiar en la que no puedo dejar de intentar pescar algo a mosca. En este caso, les tocó a las carpas. Una imitación de pan, un trozo de foam amarillo (araña a la que tuve que quitar las patas de goma porque me rechazaban) y un streamer de bass blanco bastaron.

Vista del embalse del Guadalhorce


Algunas de las carpas capturadas. ¿Cómo cogéis las grandes, sevillanos?


Otra

miércoles, 5 de agosto de 2009

El Genil otra vez

Esta vez no se me olvidó la cámara de fotos, como el segundo día en este mismo río. El Genil se portó, como lo debe hacer un río: poniendo las cosas difíciles pero recompensándote. Míralas allí. Rechazo. Bajamos el hilo. Sube. Pero esa es otra, no la grande. Otra, igual: rechazo. Ahora a bajar la mosca. Sube y fallo. Así una y otra vez. Sin descanso.

Pescando



La primera



La última

jueves, 23 de julio de 2009

Las fuentes de la felicidad y de la vida

Creo que las he descubierto. Un día tan caluroso como este 22 de julio me ha servido para descubrir las fuentes de la felicidad y de la vida. Lo sospechaba pero lo confirmo. Está aquí:

Exacto: Trevélez.


La fuente de tanta felicidad para el pescador.





Fue un día muy caluroso (más de 30 grados). Por la mañana no picaron mal, hasta la hora de comer, que empezaron a flojear. Se lo agradecimos porque nos fuimos a comer sin el resquemor ese de "cómo pican y nosotros comiendo".
Luego, por la tarde, todo cambió. No se movió nada y decidimos volver, ya que no pensábamos pescar el sereno. Para que volvamos con más ganas. Además la caminata arriba y abajo te rejuvenece un poco.



Pescador en acción y algunas pintonas.











Plecóptero eclosionado sobre una piedra.



El pleco siguiéndonos. ¡Cómo se portó!



Ah, la fuente de la vida. Se me olvidaba. Me la dio cuando subí desde el fondo del barranco. Cuando le di el chupetón a los caños de agua hubo un momento en el que la Sierra se arrugó, por poco si la seco. Me lo dijo el compañero, que vio como las cumbres se achataban mientras bebía y recuperaban su forma cuando terminé.