jueves, 23 de julio de 2009

Las fuentes de la felicidad y de la vida

Creo que las he descubierto. Un día tan caluroso como este 22 de julio me ha servido para descubrir las fuentes de la felicidad y de la vida. Lo sospechaba pero lo confirmo. Está aquí:

Exacto: Trevélez.


La fuente de tanta felicidad para el pescador.





Fue un día muy caluroso (más de 30 grados). Por la mañana no picaron mal, hasta la hora de comer, que empezaron a flojear. Se lo agradecimos porque nos fuimos a comer sin el resquemor ese de "cómo pican y nosotros comiendo".
Luego, por la tarde, todo cambió. No se movió nada y decidimos volver, ya que no pensábamos pescar el sereno. Para que volvamos con más ganas. Además la caminata arriba y abajo te rejuvenece un poco.



Pescador en acción y algunas pintonas.











Plecóptero eclosionado sobre una piedra.



El pleco siguiéndonos. ¡Cómo se portó!



Ah, la fuente de la vida. Se me olvidaba. Me la dio cuando subí desde el fondo del barranco. Cuando le di el chupetón a los caños de agua hubo un momento en el que la Sierra se arrugó, por poco si la seco. Me lo dijo el compañero, que vio como las cumbres se achataban mientras bebía y recuperaban su forma cuando terminé.








sábado, 18 de julio de 2009

De la playa a la montaña.

Madrugón para intentar sacar alguna lubina, baila...; pero se levantó el Levante, casi por primera vez este verano, y con qué fuerza. Tuvimos que buscar nuevo lugar de pesca. Nos fuimos al Chorro, y el único que pescó fue el novato y el pez menos esperado.

sábado, 11 de julio de 2009

Aventuras serranas en busca del bigotes

Edu y un servidor nos hemos dado una vuelta por uno de nuestros ríos serranos. El río va muy bien de agua, fresca y clara. Demasiado fresca para los transpirables y una simple malla y tan clara que los peces estaban huyendo cuando empecé a montar la caña.

El río aquel...







Hay también con figura incluída









Y... ¿de pesca qué?
También se pescó algo. Veamos. Esto para empezar.
No está mal: Un bordallo muy gallo.



Pero seguimos intentándolo con estos.



Y salió alguno de ellos, con trabajo, pero salió.







Y también éste...









Adiós, hasta otra, fue lo que le dijo este barbo a Edu.