martes, 29 de septiembre de 2009

Otoño, luego lucios. Preparándonos...

Es llegar el otoño y moverse el lucio. Los ferralleros ya los están sacando. Así que fui a intentar capturar alguno. Los recuerdos del año anterior no dejan de alentarlo a uno a sacarle espuma al pantano con los streamers de 15 cm.
Recordando esto...¿qué te queda sino ir? El bicho lo sacó Diego y pesó 8,900 kg.


Ver estos atardeceres tampoco está mal, aunque no piquen. Incluso gusta, en el recuerdo, pescar forrado con el vadeador, la chaqueta de agua y los polares debajo para aguanta el frío, como el del sábado en el que el rocío de la mañana permanecía helado a las 4 de la tarde en los alcorques de los almendros.




Pero lo único que conseguí fue un bass. Y ver los cangrejos peripatéticos recorriendo las orillas.


domingo, 13 de septiembre de 2009

Otra carpita

Edu nos manda otra de sus capturas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. 6º día. Ríos Toqui y Simpson.

Para este día me ofrecieron una jornada completa de salmón. Pero a mí no me atraía un día completo pescando este pez, sabiendo cómo se comporta ante los señuelos. Pero la combinación con el Simpson me pareció estupenda.
Nada más llegar, me lancé a la orilla de ese río de preciosas aguas verdeazuladas. Empiezo a escudriñar la corriente y... ¿Qué es esa sombra marronácea en medio de ese corretón? Joder, hay más. ¡Qué bestialidad! A lanzar.
Empiezo a lanzar la cuchara a la cabecera de un pozo donde hemos localizado unos kings. De repente veo descolgarse aguas abajo un pez, chico para salmón pero grande para trucha. Vaya truchón. Sigo y tengo varios toques, hasta que en uno de ellos se dobla la caña y... Y lo siguiente no lo había sentido en mi vida. "Aquello" se lio a saltar sobre el agua, a cabecear en la corriente, hasta que "se paró" en medio del chorro. Muéveme si...Jorge se decidió a cogerlo, pero cuando se acercó aquello se lanzó aguas abajo como, como... Vamos, que me sentía atrapado yo. Jorge me decía aprieta, aprieta. Pero con la costumbre de tener en la mano una caña de mosca...Llegó al final del pozo y se soltó, cosa que temíamos cuando comprobamos que se había clavado fuera de la boca.
Luego Jorge localizó unos cuantos en las corrientes. Sólo hay que buscar aletas caudales sobresaliendo del agua. Otra pesca curiosa o interesante es la de las grandes truchas que siguen a los salmones para comer los huevos de las puestas. Esto es uno de los motivos por que los salmones atacan los señuelos: Espantar a las truchas.
Tras la mañana de salmones, había que probar el sereno del Simpson, del mítico Simpson. Este río ya tiene fama de truchas selectivas. Y así fue. Tuve varios rechazos hasta que con una emergente de tricóptero logré varias capturas, cuando la luz se escondía tras las montañas. A la selectividad de sus truchas, se unió lo alto que iba el río. Iba tomado y casi un metro por encima de su nivel. A este río hay que volver, aunque sólo sea como excusa para volver a Chile.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Río Genil

Edu y un servidor nos escapamos este sábado a intentar sacar alguna truchita en el pantano de Canales y a probar el río, por lo libre. Dicho y hecho. Este fue el resultado.


video

Viaje a Coyhaique, Chile. 5º día. Lagos Misterioso y Los Juncos y río Elfos.

Como dije en la anterior entrada referida a este viaje, estos lugares quedaban relativamente lejos. Por ello el día anterior hicimos una excursión más cercana y salimos muy temprano el día siguiente. El camino de rípio pasaba por lugares ya conocidos, pues es esa la carretera que te lleva al Emperador o al Ñirehuao. Esta era la dirección que llevamos. Cruzamos el Ñirehuao cerca del pueblo del mismo nombre, si no recuerdo mal, y nos encaminamos a una zona montañosa en la que se encuentran estos lagos y el mencionado río. Antes de llegar, vemos un afluente del Ñirehuao que, desde la carretera, presentaba un aspecto, allá al fondo del barranco, espectacular. Pero íbamos a otro sitio. Atravesamos estancias gigantescas, cuyos propietarios eran gringos. Vemos una laguna llamada Zapato. Hablamos con un gaucho auténtico envuelto en sus ropajes hasta las cejas, con su caballo, claro. Y vemos el lago Los Juncos. Se mueve mucho aire, lo que puede ser un problema para el pato, en el que soy además novato.
Empezamos a pescar el río Elfos. Al principio pruebo con ninfas, pero entran truchas "pequeñas". Por ello, y porque localizamos unos "pepinos", cambio a un streamer de conejo con cabeza dorada cónica. Lanzo a la corriente que entra en la cueva bajo la roca en la que se esconden los truchones. Repito hasta que... toc, toc; clavo y, joder, qué peso. La verdad es que tienen poca defensa en un río tan pequeño. Pero cuando ves esos truchones, te sube la adrenalina. Cogida la confianza con esos moscones ( yo pensaba: "Cuando vean esta mosca se salen del río o se mueren del susto"), repeti captura de otro truchón en el mismo pozo.
Cambiamos de lugar. Nos pusimos bajo una cascada, que es el último lugar al que pueden acceder las truchas. Fallé varios tironazos que me iban a arrancar la caña de las manos, hasta que llegaron un par de capturas de buen tamaño.
Por la tarde fuimos al Misterioso. No es fácil acceder a los mejores lugares de pesca. Incluso hubo un poco de aventura, porque tuvimos, mejor dicho, tuvo Jorque que sacar el coche de un arroyo en el que metió el tren delantero al hundirse uno de los puentes de madera que hay que cruzar.
Llegamos al lugar de pesca. Se prepara el equipo y descendemos al lago con los patos. Repito : Era completamente novato con este artilugio. Lo primero que me alegró fue que la visión no eran tan mala como esperaba. Se veía bastante por encima de la lámina de agua. El viento, en cambio, no ayudó nada.
Comienzo a lanzar cerca del macizo de juncos procurando no parecer un pato mareado; pero no me fue fácil. En una de estas en que estoy intentando enderezarme, oigo una explosión y, sin pensarlo y sin saber cómo, clavo. ¡Coño! ¿Qué es esto? Vaya como tiraba lo que luego será una arcoiris de un precios color cromado. Si no me sujeta Jorge, me arrastra al centro del lago. Impresionante, me digo, cuando la tengo en las manos. Vaya mosca que se ha comido. La ve un bass y huye despavorido. Además la caña la hizo medio círculo. Se me ha olvidado el disgusto de perder las polarizadas en el fondo del lago de unos minutos antes.
Tras esto, me bajo del pato en una orilla que me gusta. Voy a pescar el "escalón". Pongo la línea de punta hundida por la escasa actividad en superficie. A los pocos lances, otra bonita trucha. Esta es una fario. Pequeña para lo que acostumbra a dar este lago.
Volvemos a Coyhaique contentos por las capturas en un día que no pintaba muy bien por el viento y cansados, muy cansados.
El próximo día toca salmón en el Toqui y sereno en el Simpson.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. 4º día. Río Coyhaique

Esta era una excursión relativamente cercana al lodge, previendo el largo viaje del día siguiente a los lagos Misterioso y Los Juncos y al río que los comunica, el Elfos.
El Coyhaique es un río más parecido en tamaño y morfología a los que acostumbro a pescar: ríos de montaña. Las truchas son más pequeñas pero hay muchas, además de algunas de tamaño respetable. Todas comunes, que además me hicieron cambiar de mosca constantemente, hasta que Jorge me pasó una hormiga. Esta fue la que mejores resultados dio. Pero no la única. En las zonas de corrientes los tricópteros de pelo de ciervo tampoco se portaron mal.

Cómo convencer a un lombricero de que se pase a los artificiales.

Mi trabajo me está costando.
- Niño, ¿vamos al pantano a pescar unos basses con mosca?
- No, yo con lombriz.
- ¿Y con las rapalas?
- Bueno, cuando lleguemos ya veré.
Menos mal que los basses a finales de agosto estaban que se salían. Los hay a cientos y con ganas de picar. No son grandes (palmeros), pero enganchan con sus picadas. El niño llegó a tener clavados dos en la misma rapala.
De la pesca con mosca, mejor no hablo porque no me vais a creer. A ver si el siguiente paso lo lleva a la mosca.