domingo, 6 de septiembre de 2009

Viaje a Coyhaique, Chile. 5º día. Lagos Misterioso y Los Juncos y río Elfos.

Como dije en la anterior entrada referida a este viaje, estos lugares quedaban relativamente lejos. Por ello el día anterior hicimos una excursión más cercana y salimos muy temprano el día siguiente. El camino de rípio pasaba por lugares ya conocidos, pues es esa la carretera que te lleva al Emperador o al Ñirehuao. Esta era la dirección que llevamos. Cruzamos el Ñirehuao cerca del pueblo del mismo nombre, si no recuerdo mal, y nos encaminamos a una zona montañosa en la que se encuentran estos lagos y el mencionado río. Antes de llegar, vemos un afluente del Ñirehuao que, desde la carretera, presentaba un aspecto, allá al fondo del barranco, espectacular. Pero íbamos a otro sitio. Atravesamos estancias gigantescas, cuyos propietarios eran gringos. Vemos una laguna llamada Zapato. Hablamos con un gaucho auténtico envuelto en sus ropajes hasta las cejas, con su caballo, claro. Y vemos el lago Los Juncos. Se mueve mucho aire, lo que puede ser un problema para el pato, en el que soy además novato.
Empezamos a pescar el río Elfos. Al principio pruebo con ninfas, pero entran truchas "pequeñas". Por ello, y porque localizamos unos "pepinos", cambio a un streamer de conejo con cabeza dorada cónica. Lanzo a la corriente que entra en la cueva bajo la roca en la que se esconden los truchones. Repito hasta que... toc, toc; clavo y, joder, qué peso. La verdad es que tienen poca defensa en un río tan pequeño. Pero cuando ves esos truchones, te sube la adrenalina. Cogida la confianza con esos moscones ( yo pensaba: "Cuando vean esta mosca se salen del río o se mueren del susto"), repeti captura de otro truchón en el mismo pozo.
Cambiamos de lugar. Nos pusimos bajo una cascada, que es el último lugar al que pueden acceder las truchas. Fallé varios tironazos que me iban a arrancar la caña de las manos, hasta que llegaron un par de capturas de buen tamaño.
Por la tarde fuimos al Misterioso. No es fácil acceder a los mejores lugares de pesca. Incluso hubo un poco de aventura, porque tuvimos, mejor dicho, tuvo Jorque que sacar el coche de un arroyo en el que metió el tren delantero al hundirse uno de los puentes de madera que hay que cruzar.
Llegamos al lugar de pesca. Se prepara el equipo y descendemos al lago con los patos. Repito : Era completamente novato con este artilugio. Lo primero que me alegró fue que la visión no eran tan mala como esperaba. Se veía bastante por encima de la lámina de agua. El viento, en cambio, no ayudó nada.
Comienzo a lanzar cerca del macizo de juncos procurando no parecer un pato mareado; pero no me fue fácil. En una de estas en que estoy intentando enderezarme, oigo una explosión y, sin pensarlo y sin saber cómo, clavo. ¡Coño! ¿Qué es esto? Vaya como tiraba lo que luego será una arcoiris de un precios color cromado. Si no me sujeta Jorge, me arrastra al centro del lago. Impresionante, me digo, cuando la tengo en las manos. Vaya mosca que se ha comido. La ve un bass y huye despavorido. Además la caña la hizo medio círculo. Se me ha olvidado el disgusto de perder las polarizadas en el fondo del lago de unos minutos antes.
Tras esto, me bajo del pato en una orilla que me gusta. Voy a pescar el "escalón". Pongo la línea de punta hundida por la escasa actividad en superficie. A los pocos lances, otra bonita trucha. Esta es una fario. Pequeña para lo que acostumbra a dar este lago.
Volvemos a Coyhaique contentos por las capturas en un día que no pintaba muy bien por el viento y cansados, muy cansados.
El próximo día toca salmón en el Toqui y sereno en el Simpson.

2 comentarios:

Txema dijo...

Muy buenos los artículos Ilde.

Mia que entre Guirao y tu me ponéis los dientes como para tropezarme...

Un saludo

Txema

Andres Orts dijo...

Hola soy Andres Orts redactor de www.pesca2.es desearía publicar este post en la revista digital por favor ponte en contacto conmigo y te explico mas detalladamente, mi mail es redaccion@pesca2.es identificate como Ildefonso de totalflyfishing, muchas gracias