martes, 30 de marzo de 2010

Cazando barbos...

Como no pude ni acercarme a ellos, decidí pescarlos de otra forma: los cacé con la cámara de fotos. Sólo era cuestión de tiempo: esperar y disparar, no lanzar.
Antes lo intenté, pero nada más caer la ninfa salieron despavoridos. Me di una vuelta por otro tramo para darles tiempo a ponerse otra vez. Cuando volví no estaban, así que me coloqué en un lugar elevado a ver si salían y, así, poder observar su comportamiento, con la intención de lanzarles. Pero cuando se coloca el de la foto a tiro, muevo la cámara y el brillo lo hace huir. Mal empezamos. Sigo esperando, y cuando la luz se atenúa, aparecen dos buenos bicharracos. No tiro fotos porque la luz no es buena. Sólo los observo. En la espera cambio de posición la caña que tenía cruzada sobre las rodillas, la elevo un momento y zass, el agua explota y los barbos huyen otra vez como si hubieran visto al diablo.
Pero, curiosamente, me vuelvo satisfecho. Me ha caído encima un chaparrón, he espantado unos cuantos barbos de buen tamaño y no he podido ni acercarme a ellos. Me conformo con las fotos. Ummm. Esto se está poniendo mal...

El barbo que se espantó con el brillo de la cámara.

1 comentario:

edufly dijo...

Bonita foto ya mismo iremos a por ellos el jueves nos vemnos por el chorro un saludoc