lunes, 19 de julio de 2010

Guadalmar.

Otra vez hemos visitado la desembocadura del Guadalhorce. El viento, muy suave, era de Levante. El agua estaba más clara y los peces mucho más activos. Se dieron muy bien palometas y lubinas, de tamaño pequeño. Pero los ataques ya entretienen y siempre se tiene la esperanza de algo gordo. Y eso le pasó a un compañero con una buena palometa. Y al del spinning, que clavó más de 20 peces.


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