miércoles, 15 de septiembre de 2010

Un clásico: el síndrome de la otra orilla

En esta entrada resumo dos días de pesca en el embalse del Conde del Guadalhorce.
La primera en la orilla que te resguarda del siempre dominante viento de levante. La tarde no dio para mucho. Varios basses de pequeño tamaño y un par de ellos más decentes sacados a spinning por mi hijo. ¿Anécdotas? Las clásicas: un pez muy bueno que (no se me escapó, no) sólo me siguió el streamer de lucio: era un bass. Otra: tras varios minutos lanzando  a los árboles sumergidos de la orilla de enfrente de la recula, me muevo 1 metro y me sale de los pies un lucio que andaba escondido entre la vegetación de la orilla, a medio metro de mí. Lo más interesante, quizás, fue la prueba que hice con un popper (pencil popper) que había montado para el mar. Lo atacaban los basses como locos pero no se clavó  ni uno. Supongo que atacaban la cola de material brillante.




La tarde siguiente la echamos en la orilla de enfrente porque parecía que el viento se había calmado y, además, tenía alguna noticia de la zona. Para mí, el bolo. El niño, en cambio, sacó 3 basses y un luciete. Todo ello a pesar del incordio de los tábanos de las orillas. ¡Vaya tardecita que dieron!

Las moscas que más usé. Se puede ver el popper. La verde, para las aguas tomadas

Algunas imágenes de capturas y del lugar:













No hay comentarios: