martes, 4 de enero de 2011

Una tarde de lucios en El Chorro

Después de almorzar decidí desentumecer los músculos echando unos lances en El Chorro. La verdad es que del lucio no se pueden esperar tardes de muchas picadas, pero los últimos años no se están portando mal. Eso y la suave y templada tarde, me convencieron. También vino mi hijo, que, con el spinning, suele mover más peces; y eso también anima.
Pero los resultados no fueron nada buenos. Un único luciete clavado por mi niño con un pez artificial a la caída de la tarde, en apenas dos cuartas de agua.
Por último, no me gustaría olvidarme de la pésima impresión que te llevas del pantano y de los visitantes habituales del mismo. La orilla está repleta de todo tipo de desechos y basuras. Enumero: colchones, sillas, bolsas de basura llenas, envoltorios de cucharillas y peces artificiales para pescar, madejas de sedal, latas de cerveza, de refrescos, de conservas... Y, sobre todo, litronas; decenas de ellas. Una vergüenza si comparas con el civismo que se estila por otros países y otras comunidades de España.





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