domingo, 27 de febrero de 2011

Bueno, esto mejora.

El invierno de bolos parece que da paso a una primavera adelantada de lucios, aunque pequeños. Pequeños para mí, porque sí que han salido algunos de 5 y 6 Kg. clavados con mosca por los compañeros de pesca.
Lo curioso es lo mal que están picando: hasta 3 ataques para clavar un pez y varios ataques "simples" que no permitieron la clavada definitiva.
Más curioso aún es cómo somos los pescadores. Nos damos por contentos con la picada (sin clavarlo siquiera) cuando acumulamos bolos. Si sacáramos 2 ó 3 diarios, querríamos 10 cada tarde. Quizás lo más emocionante de la pesca de este pez sea un intangible: la posibilidad de sacar algo grande. Eso es lo que le da la emoción a cualquier picada de lucio.
-¿Es grande?.
- No, otro lapicero.

A cucharilla.
Atardecer.

Tranquilidad absoluta.

Allí están, entre los tarays.

 3 ataques hasta que se clavó.

Con pez artificial.

El de arriba, de vuelta al refugio.

sábado, 26 de febrero de 2011

Paralizado el trasvase del río Castril

¡Increíble! Parece que la Justicia aún tiene cierta independencia. Las obras que estaban destrozando este río han sido paralizadas. Mejor información en estos dos blogs:

http://rafamcriado.blogspot.com/2011/02/hoy-puede-ser-un-gran-dia.html

http://www.spainflyfishing.com/spainflyfishing/index.php?option=com_content&view=article&id=117:castril-iihemos-ganado&catid=42:el-blog-de-guirao&Itemid=59

sábado, 12 de febrero de 2011

Primer lucio del 2011

No era grande, ni la picada fue espectacular, ni lo vi entrar... Nada de eso; pero es que llevaba un ciento de bolos, coño. Desde octubre no tocaba escama. Ya estaba bien.
Estaba la tarde espectacular. Parecía un adelanto de la primavera. El pantano subiendo y como un espejo donde se miraban el cielo azul y las nítidas siluetas de las sierras grises y blancas de las últimas nevadas. Los cerros que rodean el embalse, verdes y blancos de almendros en flor...
La zona que decidimos pescar es una llanura por la que serpentea el cauce del río Turón, en estos momentos bajo el agua del embalse. Las zonas someras, de apenas un metro de profundidad, tenían un aspecto prometedor, pues a poca distancia se encontraban los bordes de un laberinto de tarays que sirve de refugio y apostadero para los peces, tanto lucios como basses. Hacia estos matorrales dirigíamos los lances. A veces las imitaciones de bogas entraban entre canales de vegetación que te hacían pensar: "Ahora; ya, ya, ya". Pero la picada no llegaba.
Cambié de sitio. Nada distinto a lo anterior. Más piedras y quizás menos profundo. Lances a los bordes de los tarays y a los canales y huecos que se forman en los macizos de vegetación. Nada.
"Un último lance y me cambio a aquellas piedras", me digo. Nada. Bueno, otro más. Lanzo. Llevo varios tirones del streamer, y otra vez: "Me voy a las piedras aquellas. Ya". Estoy mirando hacia esas prometedoras piedras y zas, tironazo y un pequeño lucio viene retorciéndose por la superficie del agua.

El ansiado lucio
La Sierra de las Nieves, al fondo.

Otra imagen de la Sierra rondeña.

La cola del embalse y el refugio de los peces.

El embalse, como un  espejo.
El luciete y...

Libre aunque un poco aturdido.