domingo, 29 de mayo de 2011

Nuestro "Grand Slam"

Casi lo conseguimos. Aunque fuera entre varios compañeros. Hemos conseguido en un mismo día sacar lubina, palometón y barbo. Nos faltó un duendecillo que se resiste. Pero sólo es cuestión de tiempo. Ya lo veréis.
Pero hubo dificultades, pues el río principal bajaba bastante tomado y eso fue un problema para que los peces pudieran ver las moscas. Aún así se logró sacar una lubinita y un superbarbo. Visto que el día no iba bien en el río, decidimos probar suerte en el mar. Tampoco estuvo para tirar cohetes, pero al menos pude ver cómo mis compañeros sacaban tres palometones, chiquitos pero luchadores.¿Cómo tirará uno de 5 ó 6 kilos?
También tuvimos otras dificultades, como una eclosión de "dominguerus fatalis porculensis" que volvieron a los peces excesivamente selectivos. Se caracterizan por:
  • Su discreción a la hora de escuchar música.
  • Saber de pesca más que nadie: "cuidado con los tiburones. Aquí no hay peces, ja,ja"
  • Su limpieza y educación.





El "super". Me ayudó a no quedar bolo.

Un palometón

Dos palometones

Tres palometones

domingo, 22 de mayo de 2011

Barbos a mosca

Ayer salí por aburrimiento a tomar unas fotos y grabar algún vídeo de barbos. Incluso estuve a punto de volverme sin montar la caña. pues no vi muchos peces. Como vi el río despejado para andar me dije: "¿Qué pierdo por probar?"
A veces se tiene suerte y ya está. Empecé a pescar con cabezas doradas de tungsteno que imitaban ninfas de efémeras. Como los barbos estaban apostados en lugares muy someros, estas ninfas espantaban los peces por su brusca caída. Decidí bajar de tamaño y cambiar a una cabeza dorada de latón, que pronto perdí en unas zarzas. Y aquí llegó la suerte. Puse la única mosca que no tenía cabeza de tungsteno, una nifa de tricóptero de color marrón. Y empezaron a picar. Yo lo achaqué únicamente a que posaba más suave. Pero cuando salí del agua y me moví por la orilla, se levantaron nubes de tricópteros recién eclosionados. Además ni la alergia me molestó, cuando ahora mismo, en el momento en que escribo, estoy refugiado en casa, huyendo del polen.




Río Guadiaro

Esta tarde he visitado el que yo llamo "mi río". Llevaba mucho tiempo sin acercarme a Ronda y pensaba que, pasados los últimos temporales, se podrían ver ya los barbos en pleno remonte. Pero no; no está todavía la subida en su apogeo. Eso sí: se ven muchos alevines y algunos buenos barbos. La depuradora está dando resultados. Ya sólo queda que vayan depurando las aguas de los pueblos más pequeños del valle de este precioso río para que alcance mejores condiciones aún.


viernes, 13 de mayo de 2011

Otra salida al mar. Fuengirola.

Tarde tras las lubinas y los jureles en Fuengirola. El tiempo se preveía bueno para la mosca; es decir, poco viento y oleaje débil. Pero cuando llegamos a la playa, nos encontramos, efectivamente, poco viento; sin embargo, el olejae era bastante fuerte. Esto último dificultó la pesca. Lo mejor era pescar en la boca del río, donde se sacaron las lubinas: Roque sacó seis y J. Antonio, una, la de la foto.
Visto el problema del oleaje, cambiamos de lugar. El nuevo estaba más protegido. Salió un par de lubinitas y se dieron varios ataques de jureles que no llegaron a clavarse. No estuvo mal, a pesar de mi bolo.

Imagen de la playa

Desembocadura del río

Una de las lubinas
 


Tres momentos del anochecer

Remonte del barbo. Ahora sí.

Parece que ya va remontando el barbo, aunque todavía no está en su punto álgido.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Black bass en el embalse del Guadalhorce

Este domingo disfrutamos de una ventosa tarde de pesca en este embalse, últimamente un poco olvidado en nuestras salidas. Buscamos una recula resguardada del viento (todo lo que se puede resguardar uno del solano nuestro), con abundante vegetación y no excesivamente profunda. Esperábamos cierta actividad, propia de estas zonas en esta época. No estuvo mal, pero empezamos regular. Es curioso como seguimos cayendo en el mismo error a pesar de los años de pesca. Al menos yo. Siempre nos atraen los tarajes más lejanos, para ello vadeamos, arriesgamos en lances largos. Y resulta que en los más cercanos, a apenas un metro de la orilla y con un palmo de agua, están los basses. Así fue. Largos lances buscando posturas alejadas y ataques desde los costados cuando el streamer estaba a punto de salir del agua. Al menos supimos cambiar de táctica. Los resultados no se hicieron esperar. Taraje, pez; paseo hasta el siguiente, otro pez, o dos peces. Así hasta completar más de una docena de peces. Ninguno de tamaño respetable, pero al menos la acción era sostenida; y así te diviertes.

Turbiedad por el viento

 Lance lejano y los peces,salían de la derecha.

Zona más resguardada

Bocazas de una zona de sombra.

El último, al oscurecer. En un palmo de agua.