martes, 28 de junio de 2011

Sábado 24 en el Genil

Esperábamos un caudal más alto, pero no estaba mal. Lo que no esperábamos eran los más de 36 grados que tuvimos que soportar. Cómo sólo se tocó una truchuela, hay que echarle la culpa a algo: el calor. Tuvimos sólo dos picadas; yo, ninguna. Así que ya tengo mi primer bolo en el Genil este año. Ni moscas grandes, ni pequeñas; ni efémeras ni tricópteros. Nada. Al menos me queda la belleza del río, que no mengua y siempre está presente en estas montañas granadinas.






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