domingo, 5 de junio de 2011

Siempre se puede mejorar

La verdad es que pensé en varios títulos para esta entrada. Quizás pudieran valer todos, más o menos: "La necesidad aguza el ingenio"; "Hacer virtud de la necesidad"; "Soberbia y humildad"...
Esta reflexión viene a cuento por lo que últimamente he experimentado en la pesca del barbo. Yo he sido siempre en fanático de las "cabezas doradas", a ser posible de cuerpo negro, o al menos oscuro. De hecho, es lo primero que monto cuando voy a pescar estos peces. Y como los resultados no son malos, pues insisto. Pero lo peor es  que te crees que lo sabes todo, y esto te lleva a perder experiencias, a veces, increibles.
Ya el año pasado comprobé cómo los barbos se lanzaban violentamente sobre las ninfas en cuanto golpeaban el agua. Lanzaba y nada más caer veía el lomo negro volverse y coger la ninfa aguas abajo. Visto esto, empecé a probar con imitaciones de terrestres bastante grandes: chernobyl y algún modelo americano de saltamontes. Funcionó. Subían al bichejo hasta en aguas tomadas, siempre y cuando no fueran excesivamente profundas.
Este año me ha pasado algo similar con las ninfas. Seguí insistiendo en ponerlas a pesar del estado del agua, tomada en exceso. Como no quería dejar el río, me dio por cambiar a un streamer de conejo marrón oscuro y con una cabeza dorada cónica, montado en un anzuelo del 8. Empecé pescando a deriva muerta y las picadas se producían al caer el streamer al agua, como ya dije más arriba. Pero las picadas no eran excesivas. Me subí a una barranquera a observar la chorrera donde suelen colocarse. Allí se podía ver más movimiento. El lance era distinto, por la velocidad del agua. Lance a la orilla de enfrente y dejar que la mosca derive en un arco de 90º  a través de la chorrera. En esa deriva se producía alguna picada. Pero lo más efectivo fue dejar el streamer corriente abajo y moverlo con tironcitos cortos (tirar y soltar) de manera reiterada. De esa manera se arrancaban los peces del fondo, se colocaban detrás del streamer y, a veces, lo tomaban. Sólo había que controlar los nervios para no clavar antes de tiempo. Lo que viene después, cuando se clava un barbo en una chorrera, ya lo sabéis.
Unas cuantas moscas

Imitación de saltamontes

Los streamers de cerca
Muchas veces no es más que adaptarse a las circunstancias. El problema es ver esa necesidad de cambiar, y, luego, adecuarse a las necesidades del momento. A veces moscas grandes, a veces pequeñas. Diréis: "Como siempre ha sido la pesca". Pues sí. Pero el problema es volverse un comodón, como yo.
En fin, que en la pesca, como en otras cosas, el que no arriega no gana. Aunque seguro que hay otro refrán para sentenciar lo contrario.

Con la mosca en la boca

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