martes, 27 de septiembre de 2011

Lucio, bass y la vuelta de Pedro

Quiero dejar constancia aquí no de la captura de un bass o un lucio o varios barbos, sino de la alegría de ver el regreso a este mundillo de la pesca de mi amigo Pedro. Me alegro de que estés de nuevo enganchado. Mejor comienzo que estos barbos es difícil.
 




domingo, 25 de septiembre de 2011

30, 31 de julio y 1 de agosto. Cerca del final


Tres jornadas de pesca en el Missouri. Grande, muy grande es el Missouri. Además venía bastante más alto de lo normal. De hecho, parecía que estabas pescando desde la empinada orilla de un pantano. Lo bueno es que las truchas son como el río: grandes, muy grandes. Y hay muchísimas.
Parece que todo está hecho a lo grande, hasta las eclosiones.

Llega el final del día.. y del viaje
 Unas cuantas imágenes del río



Pelícanos




El viento sobre el río


30 de julio
Salimos tempranito de Dillon en dirección a  Helena, donde nos abastecemos para los próximos días que vamos a pasar en Wolf Creek, un sitio en el que el nombre tiene más letras que habitantes el lugar. De hecho allí sólo hay pescadores; y un poco más abajo, en Craig, todo gira en torno a la pesca: albergue para pescadores, tienda para pescadores, aparcamientos, accesos concertados con los propietarios de tierras colindantes con el río, viento para pescadores, tormentas para pescadores...
Me salto todo lo relativo a la intendencia y el albergue. Nada más comer decidimos ir a conocer el río. Aparcamos y nos acercamos para mirar el río. Son las 3 de la tarde y hay tiempo para pescar. Pero... el río hierve de cebadas de truchas, no, de truchones. Y de repente comienza una eclosión de tricópteros alucinante. Nubes de bichos que se te meten en los ojos, por la camisa, que cubren el vadeador y que engordan a las truchas. A pescar, sin dilación.
Aun así no fueron fáciles de pescar, hasta que Antonio encontró el menú que estaban tomando. A eso se unió el viento (que casi siempre sopla) que dificulta poner la mosca en su sitio y el comportamiento errático de las truchas al cebarse: no simpre están en una postura, sino que se mueven al estilo de los barbos de aquí: cebada aquí y luego allí, más arriba o más abajo.
Yo tardé en estrenarme, pero Antonio clavó unos cuantos pepinos, amén de un puñado que le partieron.
Finalmente una tormenta que por poco si me lleva como si fuera una gorra nos despide hasta el próximo día.

Una arcoiris, más bien pequeña.

Esta, de Antonio, sí es de la talla

Mi común

La misma

¿Qué son?


31 de julio
Nos encontramos temprano en el río, ya que así nos lo recomiendan en la tienda de Craig, donde ya nos conocen y donde un par de dependientes chapurreaban español, además de algún  guía, que, al oírnos, se acercó, a ver si picábamos como una trucha y nos vendía una flotada.
Las truchas ya estaban cebándose a los tricópteros. Sólo había que poner la mosca apropiada a la vista del pez y clavar el truchón correspondiente. Fácil de contar pero no de hacer, al menos para mí. Bastante más fácil lo hacía Antonio que seguía clavando arcoiris y comunes (¡cómo tiran las comunes aquí!) tamaño "standar" del Mo, como lo llaman allí.
1 de agosto
Así bajan algunos pescadores: en pato
Nos despedimos del Mo pasando media jornada lanzando a sus truchones. Yo consigo el mío. Antonio ya no cuenta, pues había sacado de sobra. Al final ni quería sacar truchas: andaba detrás de un sucker (barbo de allí). JE, JE.


domingo, 11 de septiembre de 2011

27, 28 y 29 de julio. 8º, 9º y 10º día de pesca.


Octavo día
El 27 por la mañana abandonamos Ennis y nos dirigimos a Dillon. Aquí la fama la lleva el río Beaverhead y sus monstruosas marrones. Pero ya por la ciudad de Twin Bridges (donde está la fábrica de Winston) vemos el río turbio. Sólo queda la esperanza de que más arriba, sin el agua del Ruby, vaya mejor. Pero en el camino a Dillon lo volvemos a ver y comprobamos que baja también tomado.
Las conocemos

Para probarlas

Llegamos a Dillon y descargamos en el hotel. Luego visitamos las tiendas de pesca para ver las moscas que pueden sernos de ayuda y además nos aligeren el bolsillo. Nos dirigimos río arriba para encontrar un famoso acceso de pesca, Henneberry. Pero antes nos cruzamos con un acceso al Poindexter Slough Creek. Este "creek" no es más que una especie de gran acequia derivada del Beaverhead. De hecho sufre los mismos cambios de color que el río principal. Cambia, en cambio, en cuanto a su estructura. Pero por suerte no en cuanto al tamaño de sus peces. Nos asomamos a verlo y... el río está lleno de cebadas. El aparcamiento también de pescadores. Nos olvidamos del acceso de más arriba y, una  vez equipados, nos dirigimos al río.
Truchas difíciles, como todas las selectivas, hasta que das con la mosca, cosa que hizo Antonio. Cuando pararon las cebadas cambiamos a ninfa. Aquí cambió también mi suerte. Clavé una común de 20 pulgadas, a pez visto, que si no es por la ayuda de Antonio no saco ni de broma, con un terminal del 0,10 que llevaba.
Estuvimos hasta el oscurecer. En el aparcamiento nos encontramos con pescadores de todos los colores: refinados mosqueros y abuelos con nietos lanzando sus boyas a las truchas que se cebaban. También nos encontramos otro amable pescador que nos preguntó, en español, con qué las estábamos pescando. Le dimos una muestra y nos retiramos.
Noveno día
Al día siguiente, 28, nos dirigimos temprano al río para intentar coger la eclosión de caenis. Pero nada más llegar vemos que el Poindexter está más tomado que la tarde anterior. Decidimos conocer la parte alta del río Beaverhead. Llegamos hasta el embalse de Clark Canyon. Bajamos otra vez e intentamos pescar este tramo alto, pero sin resultados. Sí que pudimos ver al primer pescador que clavaba algo desde una barca.
Volvimos a Dillon y buscamos una imitación de carne que Antonio había visto en el Poindexter. En la segunda tienda que visitamos, Antonio encontró algo cercano. Cuando Antonio le señaló a la mujer la que quería nos dijo: ¿Para el Poindexter, no?
Por la tarde ya estábamos otra vez junto el precioso río. Se cebaron otra vez. Pero las moscas con las que logré engañar algunas truchas fueron tricópteros y comparadun.



Décimo día
El 29 nos dirigimos al cercano Big Hole. Este río había sido recomendado de manera encarecida por Will, dueño de Phasmid Rental Vehicles,  a Antonio. Empezamos en una garganta en la que Antonio sacó un buen puñado de comunes a ninfa. Luego nos movimos a otro tramo de aguas también movidas, algo más arriba. Allí clavé varios whitefish, pez muy abundante en este río. Por la tarde descansamos en uno de los accesos de pesca (Salmon fly) en Melrose y luego nos dirigimos a otro tramo (Maiden Rock) que no nos dio gran juego. Volvimos a Dillon.
El 29 volvimos al tramo de río que transcurre entre las ciudades de Wise River y Melrose. Lo de ciudades es un decir: son pueblos muy pequeños. Echamos gasolina en Melrose. Como no encontraba donde pagar, entré en el bar que estaba al lado. Era allí. Aprovechamos para refrescarnos con unas cervezas. La camarera nos preguntó si íbamos a flotar el río. Le dijimos que no y le preguntamos por un restaurante. Nos dijo que allí también ponían de comer. Pues nada. Allí comimos. Bueno, vuelvo al hilo del relato para contar que en ese tramo del Big Hole ya logré estrenarme con una buena marrón y alguna pequeña iris.
Por la tarde subimos a Jackson, alto Big Hole. Es un largo recorrido por una carretera que discurre junto al río. Las vistas del valle son bellísimas. Por encima de Jackson encontramos el camino que nos llevó al tramo donde abundaban los salvelinos, brook trout. Pues sí, había muchos. Y gordos. Y locos. Y salvajes. ¡Cómo luchan! Ahí sí que pierdes la vergüenza pescando: a ninfa, a secas grandes... Antonio, con el tandem de ninfas, también hizo dobletes.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Barbos y black-bass

Resumen de un par de salidas, una al bass y otra a nuestro adorado barbo.
Los basses no se movieron  mucho; sólo al atardecer hubo algo más de acción. Lo de los barbos también fue algo diferente a lo acostumbrado. Primero pescamos un sitio "nuevo". Y los barbos se mostraron bastante recelosos y muy quisquillosos con las moscas. Sólo en las aguas rápidas los ataques eran más francos. Eso sí, los peces tienden a ser más pequeños en estas posturas.

La hora mágica

EL bass de 1,7 kg.

Otra imagen




El mayor de la tarde


Bajo estas algas se refugian

Este entró a un streamer

25 y 26 de julio. 6º y 7º día.

Desde Ennis se tienen a mano varios lugares de pesca: el Madison en varios tramos; el Ruby y los lagos Axolot. También está muy cerca el Ennis Lake, pero es un embalse muy batido por el viento. Esto lo enturbia a menudo, influyendo incluso aguas abajo. Además ese viento no ayuda para la pesca desde el pato.
Antonio con una buena trucha

Cartel informativo de especies y del manejo de caudales

La presa que forma el Ennis Lake

Día 25
Visitamos el río Ruby, famoso por sus comunes e iris de muy buen tamaño. Lo encontramos tomado, así que hubo que pescarlo a ninfa y olvidar la pesca con saltamontes que le da fama. El maestro de la ninfa corroboró lo de las buenas truchas; yo las pude probar, al menos.
Comimos en un "restaurante" en Nevada City, pequeña ciudad situada a un disparo de Winchester de Virginia City. Las dos son la viva imagen del "far West". Los restos de antiguas minerías las rodean, dando una imagen un poco de naturaleza desolada.
Por la tarde, una vez digerida la opípara comida, incluidas las cervezas, nos dirigimos al tramo bajo del Ruby, famoso, como dije más arriba, por las picadas a los saltamontes. Pero este tramo tiene pocos accesos públicos y es difícil moverse por las orillas, hecho agravado porque el río iba muy alto. Finalmente, los mosquitos y una tormenta nos hicieron volver pronto al alojamiento.
Día 26
Decidimos buscar los lagos Axolot. La mañana anterior, camino del Ruby, ya le habíamos echado un ojo a las posibles entradas. Los encontramos tras varias millas de carril. Pescables hay 2 lagos, sobre todo el que está más abajo. Nada. Sólo vimos unas cuantas cutthroat muy grandes pero que rechazaron todas las moscas. Bajamos por la vertiente contraria a la que entramos y fuimos a caer al valle del Madison, por encima de Ennis. Fuimos a la cabaña, comimos y siestecica. Por la tarde buscamos el comienzo del Bear Trap Canyon, del que teníamos referencias muy interesantes, Y así fue: muchos peces y grandes. Y mucha agua.
Merece la pena que se comente que la presa del Ennis Lake suelta agua de tal  modo que nunca falte oxígeno al tramo bajo del Madison, que, algunos años, se calienta en exceso. Como en España.


sábado, 3 de septiembre de 2011

24 de julio. 5º día.





Dejamos la zona del lago Hebgen y bajamos por el valle del Madison. Antes de llegar a Ennis, donde pasaremos 3 días, probamos el Madison por Lyons Bridge. No fue la cosa muy bien: demasiada agua, mucha corriente y pocos refugios para los peces, exceptuando algunos tramos de la orilla. Si no recuerdo mal, sólo vi cebarse pequeñas en un blando. Incluso llegué a probar un bicharraco de esos que venden para pescar las eclosiones de "pavas" (salmon fly) al que me subió una enana, casi más pequeña que la mosca.
Desprendimiento provocado por el terremoto de 1959


El lago que se formó por el desprendimiento

Quake Lake

Aparcamiento junto al Lyons Bridge
El Madison por el mismo puente
Flotando el Madison
Camino de Ennis

Valle del Madiosn

La cabaña en Ennis

Decidimos ir a la cabaña, dejar el equipaje y pescar por la tarde la parte baja del río Madison, que se abre en brazos y tiene fama de albergar truchas muy muy grandes. La realidad es que sólo se cebaron pequeñas, pero el río me gustó.
Varias imágenes del bajo Madison.