domingo, 11 de septiembre de 2011

27, 28 y 29 de julio. 8º, 9º y 10º día de pesca.


Octavo día
El 27 por la mañana abandonamos Ennis y nos dirigimos a Dillon. Aquí la fama la lleva el río Beaverhead y sus monstruosas marrones. Pero ya por la ciudad de Twin Bridges (donde está la fábrica de Winston) vemos el río turbio. Sólo queda la esperanza de que más arriba, sin el agua del Ruby, vaya mejor. Pero en el camino a Dillon lo volvemos a ver y comprobamos que baja también tomado.
Las conocemos

Para probarlas

Llegamos a Dillon y descargamos en el hotel. Luego visitamos las tiendas de pesca para ver las moscas que pueden sernos de ayuda y además nos aligeren el bolsillo. Nos dirigimos río arriba para encontrar un famoso acceso de pesca, Henneberry. Pero antes nos cruzamos con un acceso al Poindexter Slough Creek. Este "creek" no es más que una especie de gran acequia derivada del Beaverhead. De hecho sufre los mismos cambios de color que el río principal. Cambia, en cambio, en cuanto a su estructura. Pero por suerte no en cuanto al tamaño de sus peces. Nos asomamos a verlo y... el río está lleno de cebadas. El aparcamiento también de pescadores. Nos olvidamos del acceso de más arriba y, una  vez equipados, nos dirigimos al río.
Truchas difíciles, como todas las selectivas, hasta que das con la mosca, cosa que hizo Antonio. Cuando pararon las cebadas cambiamos a ninfa. Aquí cambió también mi suerte. Clavé una común de 20 pulgadas, a pez visto, que si no es por la ayuda de Antonio no saco ni de broma, con un terminal del 0,10 que llevaba.
Estuvimos hasta el oscurecer. En el aparcamiento nos encontramos con pescadores de todos los colores: refinados mosqueros y abuelos con nietos lanzando sus boyas a las truchas que se cebaban. También nos encontramos otro amable pescador que nos preguntó, en español, con qué las estábamos pescando. Le dimos una muestra y nos retiramos.
Noveno día
Al día siguiente, 28, nos dirigimos temprano al río para intentar coger la eclosión de caenis. Pero nada más llegar vemos que el Poindexter está más tomado que la tarde anterior. Decidimos conocer la parte alta del río Beaverhead. Llegamos hasta el embalse de Clark Canyon. Bajamos otra vez e intentamos pescar este tramo alto, pero sin resultados. Sí que pudimos ver al primer pescador que clavaba algo desde una barca.
Volvimos a Dillon y buscamos una imitación de carne que Antonio había visto en el Poindexter. En la segunda tienda que visitamos, Antonio encontró algo cercano. Cuando Antonio le señaló a la mujer la que quería nos dijo: ¿Para el Poindexter, no?
Por la tarde ya estábamos otra vez junto el precioso río. Se cebaron otra vez. Pero las moscas con las que logré engañar algunas truchas fueron tricópteros y comparadun.



Décimo día
El 29 nos dirigimos al cercano Big Hole. Este río había sido recomendado de manera encarecida por Will, dueño de Phasmid Rental Vehicles,  a Antonio. Empezamos en una garganta en la que Antonio sacó un buen puñado de comunes a ninfa. Luego nos movimos a otro tramo de aguas también movidas, algo más arriba. Allí clavé varios whitefish, pez muy abundante en este río. Por la tarde descansamos en uno de los accesos de pesca (Salmon fly) en Melrose y luego nos dirigimos a otro tramo (Maiden Rock) que no nos dio gran juego. Volvimos a Dillon.
El 29 volvimos al tramo de río que transcurre entre las ciudades de Wise River y Melrose. Lo de ciudades es un decir: son pueblos muy pequeños. Echamos gasolina en Melrose. Como no encontraba donde pagar, entré en el bar que estaba al lado. Era allí. Aprovechamos para refrescarnos con unas cervezas. La camarera nos preguntó si íbamos a flotar el río. Le dijimos que no y le preguntamos por un restaurante. Nos dijo que allí también ponían de comer. Pues nada. Allí comimos. Bueno, vuelvo al hilo del relato para contar que en ese tramo del Big Hole ya logré estrenarme con una buena marrón y alguna pequeña iris.
Por la tarde subimos a Jackson, alto Big Hole. Es un largo recorrido por una carretera que discurre junto al río. Las vistas del valle son bellísimas. Por encima de Jackson encontramos el camino que nos llevó al tramo donde abundaban los salvelinos, brook trout. Pues sí, había muchos. Y gordos. Y locos. Y salvajes. ¡Cómo luchan! Ahí sí que pierdes la vergüenza pescando: a ninfa, a secas grandes... Antonio, con el tandem de ninfas, también hizo dobletes.

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