lunes, 3 de octubre de 2011

Todo tiene su final...



El día 1 de agosto empezó a orillas del Missouri y acabó junto al bellísimo Gallatin, que en estas fechas aún llevaba el agua de ese color verdoso del deshielo. Y ya había bajado. Pero al menos no iba tomado. Fue verlo y querer pescarlo. Pero una tormenta nos devolvió al coche, vestidos de "quijotes". De esta guisa llegamos al hotel, y en la puerta nos quitamos el disfraz y nos fuimos a cenar y, a continuación, a descansar,
La mañana del día siguiente la dedicamos a visitar tiendas y a hacer algunas compras. En una de pesca nos preguntó la dependienta si habíamos pescado el Gallatin. "Estaba muy bien". Una vez terminadas las compras, decidimos probar suerte en ese río. Sólo hay que decir que, en la hora de pesca que pudimos echar antes de que se desatara otra tormenta vespertina, Antonio sacó 36 peces en 50 metros de río, apenas tres posturas.

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