miércoles, 28 de diciembre de 2011

Barbos de invierno

Tras casi dos meses sin pescar, no podía despedir el año sin hacer una visita a mis queridos barbos. Sabía que el río no iba muy alto; pero por eso mismo debería ir muy claro (¡cómo iría si depuraran lo que queda de algunos pueblos!).
Como el frío no ha sido muy intenso todavía, las esperanzas de que estuvieran activos eran altas. No estuvo mal. Había peces comiendo arriba y se veían bastantes en las corrientes profundas, donde este verano apenas había. El río ha cambiado: los fondos ahora sí son normales; ya no tienen esa capa de arena y están tan resbaladizos como deben estar: a mí me costó un remojón al final de la tarde, que me hizo dejar de pescar.
Clavé tres y sólo saqué dos; el otro partió. La conclusión es que el río está mejor (obviado lo del puente que se ve al principio del vídeo; luego se aclaró ese tramo también) y que hay bastantes peces. Pero sólo entran bien los que están comiendo arriba, si logramos que no nos rechacen, ya sea por el hilo (demasiado fino lo parten) ya sea por la mosca. A ninfa no se les ve muy agresivos, pero entran si se insiste.