viernes, 23 de marzo de 2012

Y se cumplió la premonición...

Sí, nos enteramos de lo que tira un palometón de 5 kg., exactamente de 5,200 kg. Impresionante.







domingo, 18 de marzo de 2012

Mi primer palometón

Empiezo a creer en el "fatum" clásico. Vamos, que cuando la cosa está para uno... está. Estuve en un tris de no ir a pescar, pero en el último momento me decidí, aunque iba pensando únicamente en observar a los de spinning, ya que las previsiones daban un viento que no nos dejaría pescar a los mosqueros.
Llegamos y vemos que el agua está plana y no hay viento. Fran, en le primer lance, clava un palometón. Veo a dos compañeros que vadean un poco y los sigo. Han tenido ya varias persecusiones típicas de estos peces. A los pocos lances, veo un relámpago atacar la mosca de manera perpendicular, oigo el estallido del agua y noto el tironazo: todo en décimas de segundo. Ya tengo clavado mi primer palometón. Me sorprende tenerlo a mano bastante rápidamente. Pero estaba equivocado; en cuanto nos vio, arrancó otra vez e hizo cantar el carrete como nunca lo he oído. Fue pequeño, pero cómo tiraba. Le digo a Fran: "¡Cómo tirará uno de 4 ó 5 kilos!". Palabras premonitorias de lo que iba a pasar.
Soltando mi palometón

Edu soltando este de más de 2 kg.

Este otro de Juanma entró con ganas

Pescadores al atardecer

miércoles, 7 de marzo de 2012

Extremadura. Marzo de 2012


Por quinto año consecutivo regresamos a Extremadura, en busca de unas jornadas de lucios. El año pasado tuvimos muchísimas capturas pero de pequeño tamaño, y esperábamos que este año la cosa cambiara, adelantando 2 semanas las fechas para intentar sacar alguna lucia grande.
En esta ocasión solo fuimos 3 pescadores (el año anterior 9): Serafín (primera vez que iba a Orellana), Fran y un servidor (Edu).


Llegamos el viernes día 2 de marzo a la Puebla de Alcocer, lugar de parada y pernocta durante el fin de semana, soltamos los bártulos y rápidamente nos bajamos hasta el cercano embalse de Orellana. Sobre las 9:30 ya estamos lanzando los señuelos y moscas al agua, pero no es hasta media mañana cuando empiezan a salir los primeros lapiceros. El primero es Serafín, que saca uno de algo mas del kilo, (el de la foto), Fran saca 3 peces casi consecutivos, uno de ellos de 2,5 Kg. y mientras yo, con la cola de rata y mis streamers, saco un par de ellos, el más grande de casi dos kilos y medio. Llega la hora de comer y cambiamos de sitio. Fran consigue otro lapicero y poco más da de si la tarde, la cual terminaríamos en el puente del Cogolludo, donde no tocamos escama. Se hace de noche y para la casa a descansar.



Nos levantamos el sábado día 3 un poco tarde,  a las 8:00. A por el café y sobre la marcha decidimos cambiar de aguas, nos vamos con ganas al embalse de Alange, a unos 90 km. de Alcocer. Una hora y media después nos plantamos en una bonita recula de este embalse, y nada más empezar a Serafín le sigue el primero, y poco después, otro bastante bueno a Fran, pero con pocas ganas de picar. Al poco rato tengo la primera picada de Alange, un lapicero de un par de kilos, el cual esta fortísimo y no para de dar rápidas y cortas carreras, y en una de ellas con algo de mala suerte me rompe el puntero de mi Scierra. Termino de sacarlo, foto y al agua y caminata hasta el coche a por la Grauvell DH, del 9#. Cuando llego, los compis me cuentan que Serafín acaba de sacar otro lucio un poco mas pequeño que el anterior. La mañana esta siendo entretenida. No muchos lances después tengo otra picada, pero el pez falla. Sigo insistiendo y noto una brutal picada. Ahora sí clavo con decisión. Un epectacular combate de varios minutos nos hace ver que este es bastante bueno. En efecto, lo sacamos y es un bonito macho de 4 kilos (el de la foto), que está fortísimo, mucho más que en otros embalses que yo haya pescado. Llega la hora del bocata, cambiamos de zona y nada; volvemos hacia las colas y nada y  prácticamente perdemos la tarde sin pescar. Bueno, todavía nos queda la mañana del domingo, nos volvemos a la casa y hablamos de donde terminar el fin de semana. Fran quiere Orellana, Serafín imparcial y yo estoy encabezonado con ir a la Serena. Varios años queriendo ir de verdad pero no pescábamos mas de un par de horas y sin confianza, pero este año yo quería machacar toda la mañana.





Nos levantamos y tras el café de rigor, nos encontramos vareando a pie de orilla, en un día con niebla y llovizna, perfecto para los grandes. El embalse está casi lleno y casi no se ven las orillas del otro lado, inmenso.....
Nada más empezar empezamos a ver peces siguiendo nuestros señuelos. Tras unos minutos lanzando, es Serafín el que clava con decisión y tras una buena pelea se hace con un buen aparato de casi cuatro kilos y medio. Fran no termina de creérselo pero yo sí me convenzo de los rumores que me habían llegado de grandes lucios y buenas poblaciones en este embalse. Lanzo confiando y no tardo mucho tiempo en notar algo raro en mi linea, parece un enganche, pero no dudo y pego un fuerte cachete, pero algo no es normal. El pez empieza a cabecear con fuerza y no puedo tirar de él, empieza a dar fuertes carreras a izquierda y derecha y gracias a las cristalinas aguas podemos ver que se trata de un lucio de casi un metro y bastante gordo. Poco a poco lo domino y finalmente Serafín lo consigue agarrar.¡Vaya Bicho!, exclama Serafín. Lo agarro con mucho cuidado, ya que vemos que se trata de una preciosa hembra repleta de huevas, lo metemos en el saco de pesaje y da un peso de 8,400Kg. y 96 cm. de longitud. Fotos pertinentes y al agua. Se marcha con muchísima fuerza y nos alegra que se vaya en perfecto estado. Desde luego un digno broche para este fin  de semana en Extremadura. El año que viene volveremos a por la gran lucia, espero que con algún kilo más. 






Desde aquí romper una lanza a favor de este magnifico y deportivo pez, y reprochar a quien ha intentado acabar con el, y otros peces deportivos, más que aclimatados a nuestras aguas. 

sábado, 3 de marzo de 2012

Más barbos

Sin palabras