domingo, 30 de diciembre de 2012

Barbos de fin de año. Segunda parte

Aquí dejo el vídeo de la otra partida de pescadores. Tampoco les fue mal. Bueno, les fue mejor que a mí.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Fin de año de barbos

Sobreponiéndonos a una buena "pelúa" que ha dejado los campos blancos de escarcha, cinco magníficos mosqueros malagueños nos hemos atrevido a pasar un día de barbos (otro más; ¡ay si no fuera por estos peces!).
El río va bien de agua, claro, transparente, en este tramo; más abajo su caudal lo hace casi impescable en esta época. Los barbos están donde deben estar, y en buen número. Incluso hubo ceba cuando el sol calentó algo el ambiente. De hecho se capturó media docena a seca. A ninfa, y en los blandos, no entraban mal, pero siempre un poco más "lentos" y menos decididos que en otros momentos. Todo perfecto: el río, los peces, la compañía, la comida, el paisaje. Sólo un "pero": hemos visto bastantes cormoranes que nos dieron la explicación de la susceptibilidad de los peces ante cualquier sombra que se proyectara sobre el agua. Veremos.




lunes, 10 de diciembre de 2012

Comida de fin de año

El sábado 8 de diciembre, nos reunimos una buena parte de los miembros del club Fly Fishing Málaga. Empezamos por la mañana temprano con "nuestros entrenamientos de lanzado de moscones". Hubo suerte y ningún bicho se enganchó en nuestras moscas, por lo que todo discurrió con la más absoluta normalidad hasta la hora de comer.
La comida  la hicimos en el restaurante el Cruce, de Ardales. Tras un buen yantar y una buena tertulia pesquera (moscas, sedas, anzuelos, viajes, cañas, carretes...), con regalos incluidos, Juan Antonio nos deleito con sus montajes trucheros y algunos incansables se dirigieron al pantano a dar los últimos cañazos. Y a fe que tuvieron suerte: cinco picadas y un  par de lucios fuera. El que la persigue, la consigue.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Primer día de las prácticas de lanzado

Todos los años, más o menos por estas fechas, cuando el otoño avanza raudo hacia un incipiente invierno, organizamos unos cursillos prácticos de lanzado a mosca, normalmente de moscas grandes. También solemos poner a prueba los distintos montajes que se nos ocurren en las tardes de otoño, resguardados del frío, la lluvia y el viento en nuestra habitación de montaje, calentitos en nuestra mesa-camilla, mirando llover por la ventana.
Estas salidas suelen ir acompañadas de una buena tertulia a la hora de la comida y de un buen café caliente con un buen dulce, tras todo el día practicando nuestro deporte favorito, el lance de moscones con cañas del 9.
Es curioso, pero cuanto más frío hace, cuanto más inclemente es el tiempo, más nos gusta salir a lanzar. 
Lo más sorprendente es que, de vez en cuando, se comen las moscas que estamos probando si nadan adecuadamente unos peces que Edu, que es el que mejor los conoce, llama lucios. La verdad sea dicha, no molestan demasiado, ya que no suele suceder muy a menudo que se coman nuestros montajes. Menos mal, porque si fuera más frecuente este hecho, nos estropearían las moscas, con tanto mimo montadas. Vamos que no están hechas para aguantar los dientes de esos peces a los que Edu llama lucios.
Bueno, se me olvidaba decir que somos pescadores también. Por eso aguantamos que esos lucios nos estropeen las moscas, de vez en cuando.