miércoles, 5 de diciembre de 2012

Primer día de las prácticas de lanzado

Todos los años, más o menos por estas fechas, cuando el otoño avanza raudo hacia un incipiente invierno, organizamos unos cursillos prácticos de lanzado a mosca, normalmente de moscas grandes. También solemos poner a prueba los distintos montajes que se nos ocurren en las tardes de otoño, resguardados del frío, la lluvia y el viento en nuestra habitación de montaje, calentitos en nuestra mesa-camilla, mirando llover por la ventana.
Estas salidas suelen ir acompañadas de una buena tertulia a la hora de la comida y de un buen café caliente con un buen dulce, tras todo el día practicando nuestro deporte favorito, el lance de moscones con cañas del 9.
Es curioso, pero cuanto más frío hace, cuanto más inclemente es el tiempo, más nos gusta salir a lanzar. 
Lo más sorprendente es que, de vez en cuando, se comen las moscas que estamos probando si nadan adecuadamente unos peces que Edu, que es el que mejor los conoce, llama lucios. La verdad sea dicha, no molestan demasiado, ya que no suele suceder muy a menudo que se coman nuestros montajes. Menos mal, porque si fuera más frecuente este hecho, nos estropearían las moscas, con tanto mimo montadas. Vamos que no están hechas para aguantar los dientes de esos peces a los que Edu llama lucios.
Bueno, se me olvidaba decir que somos pescadores también. Por eso aguantamos que esos lucios nos estropeen las moscas, de vez en cuando.


2 comentarios:

Edufly dijo...

jeje la esperanza es lo unico que no se pierde

Anónimo dijo...

Como estos últimos años, que durillo esta el embalse........y cuantas ganas le echamos.

Juan Ramón