miércoles, 28 de agosto de 2013

Barbeando

Tras un par de salidas en las que nos ha llamado la atención lo durillos que se están poniendo los barbos en "nuestro" río, decidimos acercarnos a un tramo menos visitado. Y se ha repetido el comportamiento de nuestros amigos barbudos.
Lo primero que hemos observado es que siguen colocándose de manera especialmente carenciosa en las corrientes y en las zonas de piedras y gravas más o menos gruesas. No se ven cebándose en los tablones como en otros años ocurría.
Como no se ceban arriba - y  hay eclosiones bestiales de tricópteros, dípteros...-, pescamos casi todo el tiempo con ninfas, más o menos grandes. Pero hemos observado repetidamente que no las toman con tanta decisión. Podría ser que el río lleva más agua y la moscas se les "escapan". Pero...
También los hemos notado más huidizos que de costumbre, incluso en zonas poco o nada pescadas. Además las nubes de pequeños que se levantan cuando entras en el río no ayudan a pasar desapercibido.
En definitiva, que su pesca se ha vuelto aún más retadora. Ahora hay que afinar más que hace unos años en los que el río te cubría con su suciedad.

El río

Ahí hay un barbo ¿?


En tablas como está hervía el agua de peces cebándose

A un supuesto cangrejillo






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